Carta abierta a la izquierda desde la izquierda

Madrid, 7 de septiembre 2018

 Viento Sur, 8-9-2018, https://www.vientosur.info/

La revolución sandinista acabó en 1979 con décadas de tiranía e intervencionismo yanqui en Nicaragua, iniciando un fecundo periodo de justicia y progreso social, que concitó la admiración y solidaridad de la izquierda a escala mundial, movilizando a miles de internacionalistas en su defensa y apoyo. El FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional) fue la organización que lideró ese proceso, y Daniel Ortega su máximo representante.

Hay por ello quien desde la izquierda sostiene que criticar al FSLN y a Ortega en este momento solo serviría para abrir fisuras frente al imperialismo, siendo lo revolucionario enquistarse en un relato propio de los años 80 evitando condenar al gobierno de Ortega. Mientras tanto allí se suceden los asesinatos, secuestros,… el terrorismo de Estado.

Está bien no coincidir con el enemigo, pero no a costa de negar la realidad porque no encaja con nuestro relato. No se trata ahora de criticar al FSLN o lo que quede de él, sino denunciar a un gobierno autoritario y criminal; no se trata de defender la revolución sandinista de los años 80, cuyos logros no pueden ignorarse –no es ese el tema-, sino comprender que el gobierno Ortega-Murillo ya no pertenece al campo de la izquierda; no se trata de enzarzarse en análisis geoestratégicos, sino de solidarizarse con el pueblo nicaragüense que sufre la brutal represión.

El debate en el seno de la izquierda debe sustentarse en datos contrastados a partir de los muchos testimonios directos que llegan desde Nicaragua, empezando por las y los protagonistas de las luchas, y siguiendo por los informes de los organismos de derechos humanos. Solo así evitaremos que se cumpla la profecía de que lo que venga después de Ortega será peor, pues ¿quién va a confiar en una izquierda que se negó a denunciar la barbarie, que durante 10 años no se interesó por Nicaragua, y a última hora calla y titubea ante la barbarie? Para este debate, las personas firmantes adelantamos nuestra posición de forma sintética:

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