Juan Esteban Lewin

La Silla Vacía, 25-8-2018, https://lasillavacia.com/

Los más o menos 11,7 millones de votos que obtuvo la consulta anticorrupción, casi 500 mil votos por debajo del umbral que debía pasar para que sus preguntas fueran mandatos obligatorios para el Estado, son una victoria política de sus promotores y un mensaje fuerte para que los congresistas y el presidente Iván Duque, que fue elegido con 10,4 millones de votos, tomen decisiones sobre la lucha contra la corrupción.

Es un resultados sin precedentes.

Lo es porque la consulta no la propuso el Gobierno, como sus antecedentes más cercanos, el referendo de Álvaro Uribe de 2003 y el plebiscito de Juan Manuel Santos de 2016.

De hecho, el plebiscito, con el Gobierno impulsándolo y la maquinaria política detrás de él, y con la oposición uribista jugada con toda para derrotar a Santos, sacó 13 millones de votos (Uribe sacó 6 millones, cuando el censo era mucho menor, y solo una de sus nueve preguntas pasó el umbral que era del 25 por ciento contra el 33 de hoy).

Lo es porque, a diferencia de esas votaciones y de las votaciones presidenciales, no se movió la maquinaria en ningún sentido. Aunque algunos políticos tradicionales la apoyaron, lo hicieron esencialmente anunciando su voto, como contamos, y no moviendo sus estructuras, algo que requiere plata y mucho trabajo.

Lo es porque era la cuarta elección del año e incluso los voluntarios de las bases sentían que eso atentaba contra el atractivo de la consulta.

Lo es porque la consulta no daba los usuales incentivos de las votaciones, como medio día libre para los empleados o prelación para entrar a universidades públicas, porque el Consejo Nacional Electoral entendió que no había que aplicar los incentivos para votar cuando la abstención activa era una opción, pues hacía más difícil lograr el umbral.

Lo es, por último, a pesar de críticas de opinadores que no son políticamente opuestos a sus promotores, como Héctor Riveros o Rodrigo Uprimny en La Silla Vacía, y de que el expresidente Uribe, el político más poderoso del país, la criticó y con eso evitó que buena parte del uribismo la votara.

A pesar de todo eso, la consulta sumó casi tantos votos como el referendo e incluso más en algunos departamentos y en Bogotá (2.598.000 votos en la consulta contra 2.538.000 en el plebiscito); en 11 de los 32 y en Bogotá, de hecho, la votación superó el umbral local.

Eso tiene tres grandes consecuencias políticas, una sobre las medidas anticorrupción, otra sobre el Congreso y otra más sobres sus promotores.

Oxígeno para las medidas y para la bandera

Aunque las medidas que proponía la consulta han tenido una recepción variada, como muestran columnas de diferentes personas como Nicolás Uribe (que apoyó 5 preguntas), Riveros (que apoyó 5) o Marcela Eslava (que apoyó 3), la votación las impulsa a todas.

Desde el viernes Claudia López anunció que, si la consulta no lograba el umbral, mañana lunes piensa pedirle al presidente Duque que las apoye todas, y que presenten proyectos de ley en ese sentido.

Duque, que hace dos semanas presentó al Congreso tres proyectos de ley que aplicaban tres de las medidas, hablará a las 8 de la noche y probablemente lo haga, por lo menos con la mayoría, según la dijo a La Silla una persona cercana a él.

Eso deja un camino concreto para que el tema de la lucha contra la corrupción siga vigente en la agenda pública, además con un mensaje que deja al Congreso mal posicionado.

El Congreso, contra las cuerdas

La primera pregunta de la consulta y una de las más criticadas por razones técnicas (porque obliga a cambiar la Constitución y la consulta no se creó para eso) y políticas (muchas voces la calificaron de populista) es la de la reducción del salario de los congresistas.

La votación es particularmente fuerte porque suma más gente que las 9 millones 374 mil personas que votaron por todos los senadores sumados, lo que envía un fuerte mensaje contra ellos.

También deja una señal fuerte contra la clase política, que es mayoritaria en el Congreso y que ya venía golpeada después de los malos resultados de Germán Vargas en las presidenciales, de la buena votación de Gustavo Petro en segunda vuelta y de la falta de mermelada que hasta ahora le ha dado Duque.

Después de los resultados de hoy, revive la vieja amenaza que en 1998 puso en palabras Fabio Valencia Cossio, uno de sus grandes representantes al posesionarse como presidente del Senado, “O cambiamos o nos cambian”.

De hecho, incluso el Fiscal General, Néstor Humberto Martínez, dijo hacia las 6 de la tarde de hoy que el deber del Congreso es sacar adelante esos proyectos, una forma de aceptar el peso político de la decisión de hoy, que es más fuerte para los políticos tradicionales porque casi todos los promotores de la consulta, que salen reforzados, han sido permanentes críticos de ellos.

Eso deja un camino concreto para que el tema de la lucha contra la corrupción siga vigente en la agenda pública, además con un mensaje que deja al Congreso mal posicionado.

La victoria de Claudia López y Angélica Lozano (y sus aliados)

López, exsenadora verde y cabeza de la consulta con la senadora Lozano, dijo este jueves en Hora 20 que está entre ser candidata a la Alcaldía de Bogotá el próximo año o serlo a la Presidencia en 2022.

Tras haber liderado una consulta con una votación sin precedentes y más votos que el presidente actual o cualquiera en el pasado, queda con un capital político muy grande que además podrá utilizar en los meses siguientes con los debates que seguramente habrá en el Congreso sobre los proyectos anticorrupción que presenten sus aliados.

Lozano, aunque no tiene un proyecto electoral para el próximo año, también queda bien posicionada al inicio de su primer período en el Senado, donde probablemente también lidere el impulso a esos proyectos.

También quedan fortalecidos el exsenador verde y aspirante a la misma Alcaldía, Antonio Navarro, aunque como tuvo un papel menos protagónico el impulso probablemente será menor; y otros políticos que hicieron campaña como el también senador verde Antonio Sanguino, el senador del Polo Jorge Enrique Robledo, el excandidato verde Sergio Fajardo o el excandidato presidencial Gustavo Petro.

Incluso puede darle un baño de buena imagen a Rodrigo Lara, senador de Cambio Radical, y a Luis Fernando Velasco, senador liberal que salieron en el popular video de reguetón proconsulta que hizo Daniel Samper Ospina y que ayudó a mover la campaña en redes durante la última semana.