Juanita Vélez

 La Silla Vacía, 6-6-2018, http://lasillavacia.com/

 Aunque oficialmente la Farc (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común) no tiene candidato a la Presidencia y la dirección del Partido no ha dado instrucciones de votar por nadie, Timochenko ya dijo que están en una “encrucijada en la que hay que tomar posición”.  Descartando el voto en blanco, dijo en una entrevista que se irán por el candidato que garantice la implementación y continuación de los Acuerdos. “Yo creo que la opinión pública sabe quién es”.

Es Petro. Timochenko no lo va a nombrar porque, como nos lo dijeron casi todas las fuentes del Partido con las que hablamos, saben que eso reforzaría el estigma de que él representa el castro-chavismo. Aunque no lo ven como su candidato ideal porque Petro los ha mantenido al margen diciendo que no aceptaría una alianza con ellos, sí lo perciben como su única salvación para evitar que Iván Duque llegue a la Casa de Nariño.

El Acuerdo por encima de todo

Luego de la primera vuelta, el consejo político nacional de la Farc sacó un comunicado en el que le dan un primer guiño al candidato de la ‘Colombia Humana’, al decir que el país se debate entre “fuerzas que buscan mantenernos atados a la guerra, la corrupción, la desigualdad social y la sujeción a intereses foráneos y un abanico de sectores políticos y sociales, entre los que destacan los jóvenes, que emergen como fuerza promisoria, de un futuro posible de profundización democrática”.

La misma dicotomía que ha planteado Petro de que elegirlo a él es apostarle a una “era de paz” mientras votar por Duque es apostarle a un “pasado violento”.

Esa idea también la comparten en sus chats de WhatsApp dirigentes reconocidos del Partido como Andrés París diciendo que “solo Petro salva la rosa”.

Más allá de los comunicados y las cadenas, en el terreno están moviéndose, reforzando la idea de que si Duque llega al poder, la implementación de los Acuerdos dejará de ser la hoja de ruta en los próximos años, una disyuntiva sobre la cual los indecisos tendrán que decidir.

“Nosotros hemos estado al margen porque si decimos algo se empieza a cuestionar que es la candidatura del castrochavismo. Tampoco podemos ser garantes de Petro porque no sabemos cómo va a gobernar, pero es el único que puede garantizarnos la defensa del Acuerdo tal y como está”, nos dijo Federico Montes, miembro de la Farc en Caquetá.

“Por eso más que hacerle campaña a Petro, estamos haciéndole campaña al proceso de paz, doblando la pedagogía del peligro que significa la llegada de Duque”, agregó.

Eso lo están haciendo aprovechando la relación de vieja data que tienen con organizaciones sociales y juntas de acción comunal.

Por ejemplo, en las reuniones que hay para ver los avances de la sustitución de cultivos, dos presidentes de juntas en el Meta nos contaron, por aparte, que allí los militantes hacen referencia a que “si quieren que esta política continúe hay que apostarle a Petro porque es el que nos asegura el Acuerdo”, nos dijo uno de ellos.

Además, como lo contamos, como ellos tienen la mirada puesta en las elecciones locales del año entrante, vienen haciendo todo un trabajo de transformar su militancia clandestina (que llamaban células y eran de máximo 5 a 7 personas) en cuadros políticos o “comunas” como ellos le llaman (tienen mínimo 5 personas y no tienen un máximo)  y esa estructura la están aprovechando ahora para reforzar el mensaje de que en segunda vuelta “hay que defender los Acuerdos”, como nos dijo otro militante.

Por ejemplo, en el sur del país que fue por años su retaguardia histórica, entre Caquetá, Putumayo, Huila y Meta tienen más de dos mil personas entre excombatientes y ex militantes del Partido Comunista Clandestino moviéndose en los municipios y veredas con ese mensaje.

“No es un trabajo orientado por el Partido ni nos han reunido para darnos instrucciones de ningún tipo. Son las bases trabajándole por su cuenta e invitando a votar por la propuesta que defiende los Acuerdos”, nos dijo una persona que hace parte de la Farc en el Huila y del sindicato de maestros de ese departamento.

“Varios de los que somos militantes al mismo tiempo somos voceros de otras organizaciones. Yo aprovecho para hablarle al magisterio cuando puedo de lo que está en juego, pero sin hacerlo a nombre de Farc”, nos dijo esa fuente.

“A nosotros nos siguen viendo como orientadores en muchas organizaciones y en las juntas. Ahí les estamos diciendo a ellos ‘miren, lo que está en juego es el futuro del proceso’ y les decimos nuestro análisis. Que Petro dejó las armas como nosotros y que hay que defender los Acuerdos”, nos dijo Iván Merchán, un mando medio en el Meta, exmiembro del Estado Mayor del bloque oriental de la Farc y responsable del espacio de La Macarena en el Meta. Algo parecido pasa en Bogotá.

Por ejemplo, en la capital ellos calculan que hay más de 200 militantes de Farc en juntas de acción comunal barriales, sobre todo en el sur y ahí “no es que pidan el voto por él (Petro), pero sí se discute lo que está en juego”.

De hecho, en el cierre de campaña de Petro en primera vuelta en el que casi llenó la plaza de Bolívar de Bogotá, La Silla supo que había un grupo de militantes de la Farc.

Además de sus bases, en algunos de los Espacios de Capacitación, que son los sitios en los que llegaron a dejar las armas y todavía viven algunos, los mandos medios también están haciéndole pedagogía a los rasos e invitándolos a que salgan a votar más porque, como lo vimos en las elecciones legislativas, en departamentos como Caquetá varios excombatientes no salieron por miedo a que la Fiscalía los capturara por tener procesos abiertos, como efectivamente pasó en La Montañita, donde arrestaron a un exguerrillero en el puesto de votación y después lo soltaron.

“Estamos diciéndoles a los excombatientes que salgan y muchos de ellos están llamando a sus familias y amigos a que voten”, agregó Merchán.

Sin embargo, esas movidas que vimos en el sur del país, contrastan con otras regiones donde nos dijeron que no están moviendo ni un dedo por Petro.

“Nosotros aquí estamos siguiendo las directrices del Partido. No le estamos haciendo campaña a ningún candidato.  A la militancia la dejamos tomar la decisión que consideren. La premisa fundamental es que el pueblo debe apoyar los candidatos que están con la continuidad del proceso y con el del ELN”, nos dijo Jairo Quintero, representante a la Cámara de la Farc en Santander.

En todo caso, a juzgar por su votación en las legislativas no es mucho lo que la Farc puede sumarle a Petro.

Sin votos y con miedo

Como lo mostramos en esta historia, la Farc no tiene muchos votos que poner. Sacaron apenas 52 mil votos a Senado en su debut electoral. Una cifra muy por debajo del umbral (que es 3 por ciento) y con la cual, si no tuvieran curules fijas, no les alcanzaría para poner un senador, así que menos para poner presidente.

A eso se suma que aunque a Petro le fue mejor en promedio que a Duque en los 170 municipios priorizados por el Gobierno y negociados con las Farc para hacer los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, Pdets, (el 41 por ciento de los votantes totales lo hicieron por él contra 34 por ciento por Duque), no tiene mucho espacio para crecer porque la mayoría de los votantes activos se fueron ya entre los dos candidatos y suman casi el 70 por ciento de los votantes en todas las zonas.

Si gana Duque

Aunque la Farc tiene mucho miedo de una posible victoria de Duque, dicen que no volverían a la guerra si gana.

“No está en discusión si vamos a rearmarmos porque no estamos pensando en eso. Pero que gane Duque para nosotros sí es la opción que nos lleva a la guerra, a más incumplimientos de los de este Gobierno”, nos dijo Merchán, el mando medio del Meta. “Si nos están matando líderes con Santos, que está con el Acuerdo, imagínese si llega Duque. No vamos a tener garantías”.

“Si Duque gana toca seguir trabajando por la paz. La idea de rearmarnos no se nos cruza por la cabeza”, nos dijo Aldinever Morantes, jefe del Espacio de Capacitación de Mesetas, Meta.

“Hay mucho miedo en la militancia de que logre lo que quiere con la JEP, por ejemplo, y que no cumpla su palabra de que supuestamente los rasos no tienen de qué preocuparse”, nos dijo otro militante del sur del país