El calvario de los familiares en los hospitales y en la morgue

 Víctimas de la represión sin autopsias

 Orden a hospitales públicos es hacer “control de daños”: restringir acceso a heridos y fallecidos.  Advierten subregistro de muertos y heridos

Wilfredo Miranda Abu

 Confidencial, 28-4-2108, https://confidencial.com.ni/

Leoncio Medrano llegó media hora después que su hermano, Darwin, fue internado de gravedad en hospital Antonio Lenin Fonseca, de Managua, debido a una herida de bala. Los vecinos del barrio “Georgino Andrade” le avisaron que el joven había sido alcanzado por los proyectiles policiales en medio de las protestas estudiantiles en el sector de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli).

Era noche. Leoncio intentaba encontrar lo más rápido posible a Darwin, de 22 años. Pero cuando ingresó a la sala hospitalaria fue distraído por la siguiente escena: “Habían entre ocho y diez muchachos heridos de bala también y otros tres muertos… Era un desastre”, cuenta a Confidencial.

Leoncio reconoció a su hermano en la camilla. El cuadro clínico del paciente Darwin Medrano Pérez, cédula de identidad 287-141095-0000V, era crítico: herida de bala en el parietal occipital izquierdo y un hematoma subdural agudo. Es decir, un traumatismo craneal grave. De los más letales conocidos por la medicina: El sangrado llena la zona cerebral de forma rápida y comprime el tejido cerebral. Casi siempre lleva a la muerte.

Darwin murió a las cinco de la tarde del martes 24 de abril. Leoncio vio agonizar a su hermano esos días al mismo tiempo que presenció cómo otros jóvenes llegaban heridos de balas. Los que morían eran trasladados a la morgue en caso de que ningún familiar los reconociera.

Gonzalo Carrión, director jurídico del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), sostiene que ¨la magnitud de la represión criminal todavía no ha sido dimensionada”. Él tiene información de que en los hospitales públicos quedan decenas de heridos de gravedad y un número indeterminado de muertos. Sin embargo, conocer con exactitud las cifras ha sido imposible dado el secretismo oficial.

Minsa dice que no hay cadáveres

La ministra de Salud, la doctora Sonia Castro, negó que en los hospitales públicos queden cadáveres sin identificar. La funcionaria salió al paso el miércoles 25 de abril ante la información que circulaba: “Queremos desmentir una noticia que está divulgándose de que tenemos cadáveres en los hospitales. El día de hoy el último cadáver que fue identificado por sus familiares, al cual los apoyamos, le dimos toda la información fue entregado a las tres de la tarde. No tenemos más cadáveres en nuestros hospitales, fueron reconocidos y entregados a sus familiares”, dijo.

Médicos del hospital Antonio Lenin Fonseca relataron a Confidencial (bajo condición de anonimato por temor a represalias) que la cantidad de heridos desbordaron sus capacidades. Los heridos de bala tenían una particularidad: Los impactos se concentraban en la cabeza, en el cuello y el pecho. De hecho, los doctores filtraron el acta de defunción de Darwin Medrano Pérez por medio de la que pudimos contactar a su hermano Leoncio.

Los médicos detallaron el nombre de otras tres víctimas. Todos compartían una tipificación médica HPAF, es decir “Heridos por Armas de Fuego”. Ellos son Nesker Velázquez, 27 años, en el frontal izquierdo. Jefferson Flores, 25 años, herida craneal. José Daniel Sánchez, herida craneal. Todos fallecieron el domingo 22 de abril. Darwin Medrano se uniría a la lista fatídica dos días después.

Hasta el cierre de esta edición, el CENIDH ha confirmado 39 defunciones, pero la lista sigue en aumento. El organismo defensor de derechos humanos tampoco conoce el número de heridos y muertos que hay en los hospitales. Ni tiene claridad sobre el número de personas desaparecidas.

Desaparecidos que aparecen muertos

Roberto Carlos García Polanco y Marcos Antonio Samorio Anderson fueron reportados como desaparecidos por sus familiares. Aparecieron sin vida en la morgue del Instituto de Medicina Legal (IML) el martes 24 de abril, el mismo día que la Policía Nacional anunció “que liberaba a todas” las personas capturadas en el contexto de las protestas ciudadanas contra las reformas al Seguro Social, la represión y el régimen de Daniel Ortega.

Confidencial conversó en la cárcel La Modelo con varios familiares tras el anuncio hecho por el comisionado Francisco Díaz, subdirector de la Policía Nacional, y aseguraron que sus familiares continuaban desaparecidos. Marlene Sánchez Granada desconocía el paradero de su hijo, y Beberly Pérez Medina el de su esposo.

Rosa Amelia Loásiga también buscó en el Distrito V, la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) y en La Modelo a su hijo Kevin Joel Loásiga, un menor de 17 años detenido en el “Reparto Schick” cuando protestaba contra el Gobierno. En las delegaciones policiales no tenían el nombre de su hijo. Ella lo daba por desaparecido, así que comenzó a buscarlo, con incisiva angustia, desde el sábado 21 de abril.

“Nunca tuve información. Lo buscaba en la morgue, en los hospitales. Era una incertidumbre”, relata la madre.

Rosa Amelia acudió primero al Hospital Alemán Nicaragüense. La encargada de admisión permitió dejarla ingresar para que buscara a su hijo entre los heridos.

“Vi en los hospitales cómo estaban los jóvenes: baleados, agredidos, habían muchachos muertos en el hospital Alemán Nicaragüense. Unos jóvenes desconocidos. Sus familias todavía no los habían llegado a reconocer. Tenían balazos en partes de su cuerpo… Eran demasiados los que habían.”, narra Rosa Amelia.

La encargada de admisión del Alemán Nicaragüense le advirtió que se preparara para lo peor. Creía que Kevin había sido trasladado al Lenin Fonseca.Kevin no estaba entre los heridos en el Alemán Nicaragüense. Rosa Amelia partió de inmediato al Lenin Fonseca…

Afirma que los heridos más graves eran trasladados a ese hospital capitalino. Según ella, habían personas tan graves que ni su nombre podían pronunciar.

La escena seguía siendo desgarradora en ese hospital. “Habían jóvenes heridos, con sus piernas desangrando, agredidos en su cara, tenían charneles por todos lados…”, recuerda Rosa Amelia. Toma un respiro y prosigue narrando. “Miré jóvenes que estaban graves, con oxígeno, en estado crítico de salud. Y ya no quise ver más, porque eso era demasiado doloroso como madre que soy”.

El hijo de Rosa Amelia no aparecía. En el registro del Lenin Fonseca no figuraba Kevin Joel Loásiga, 17 años de edad, moreno de piel. La admisión del Lenin Fonseca procedió a revisar la lista de muertos en la protestas para ver si encontraban el nombre o algún rastro del menor de edad, según la madre. Pero tampoco. El corazón de Rosa Amelia no tenía sosiego. La búsqueda tortuosa de la mujer terminó el martes cuando Kevin apareció rapado y con la ceja izquierda partida por un culatazo de AK. El joven estuvo preso en “La Modelo”, de donde fue liberado.

Complicidad con la impunidad

Pero otros no tuvieron tanta suerte como Kevin y Rosa Amelia. Los médicos que filtraron las actas de defunción relataron a Confidencial que el control por parte de la directiva del hospital Lenin Fonseca comenzó a ser estricto. Esa oficina se hizo cargo de los expedientes de heridos y muertos con el fin de evitar que la magnitud de la represión se conozca.

El Cenidh conoció que, al menos en dos de las 39 defunciones confirmadas, las autoridades chantajearon a los familiares para entregarles los cadáveres. Debían escribir una carta deslindando de cualquier responsabilidad a la Policía Nacional por la muerte y expresando que no desean autopsia para los cadáveres.

“Eso es grave y tiene que ver con la fabricación de impunidad. Es decir que sin autopsia no hay prueba de muerte básica para el esclarecimiento del delito”, criticó el director jurídico del Cenidh. “Es otra atrocidad, otro delito de obstrucción de justicia. Además de que matan, conspiran contra la justicia. Hay una responsabilidad enorme del Estado”, agrega Carrión.

En el caso de Darwin Medrano Pérez no hubo autopsia porque la familia así lo dispuso. “¿Qué vamos a aclarar? Ya sabemos quiénes son los que lo mataron… los testigos del barrio dicen que fue la policía”, afirma su hermano Leoncio Medrano.