La Farc, casi en ceros para 2019

Juanita Vélez/Jerson Ortiz/Daniel Morelo

La Silla Vacía, 15-3-2018 http://lasillavacia.com/

La Farc pensaba que en sus primeras elecciones iban a sacar dos millones de votos y se pegaron duro con la realidad sacando apenas 52 mil votos a Senado. Una cifra muy por debajo del umbral (que es tres por ciento) y con la cual, si no tuvieran curules fijas, no les alcanzaría ni para poner un senador.

Pero mirando en detalle sus votos, se pueden concluir varias cosas.

La primera es que tienen una votación muy dispersa. En muchos sitios sacaron de a un voto y apenas en 98 de los 1122 municipios que tiene el país sacaron más de 100 votos en cada uno.

Además, de los 170 municipios priorizados por el Gobierno para hacer los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, Pdets, que fueron negociados con la exguerrilla y escogidos por ser especialmente golpeados por el conflicto, solo en seis (Argelia y Jambaló en Cauca, Murindó en Antioquia, San Calixto en Norte de Santander, Valle del Guamuez en Putumayo y Uribe en Meta) sacaron más del diez por ciento de la votación total de cada municipio.

Es decir, allí tienen con qué pelear en las elecciones locales del año entrante (que son las que más les importan) para poner mínimo un concejal dependiendo de las alianzas que hagan o de los rivales políticos que enfrenten. De los cinco, Uribe es el único en el que la Farc sacó más del 20 por ciento de la votación. Fue el segundo partido más votado después del Liberal, así que tienen con qué competir por la alcaldía el año entrante.

La Farc ni siquiera logró capitalizar el voto de la izquierda en esos 170 municipios. Eso se ve al comparar la votación que sacó el candidato presidencial Gustavo Petro en la consulta del domingo con lo que sacó el naciente partido.

Tampoco lograron capturar la votación del Sí en los 26 Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación, Etcr, antes llamados zonas veredales, y donde se esperaba que su votación fuera alta porque son los sitios en los que los excombatientes llegaron a dejar las armas y muchos de ellos todavía viven.

Por último, sus fortines electorales no coinciden necesariamente con los mismos territorios que fueron su retaguardia histórica y sus votos, nominalmente, no son tan rurales porque lo que sacaron en las capitales es más de la mitad.