Uruguay

Derribando mitos: Género *

“A las mujeres no les interesa participar en política”

Cívico/Cotidiano Mujer

La Diaria, 18-11-2017 https://findesemana.ladiaria.com.uy/

Uruguay suele liderar en las clasificaciones en cuanto a índices sobre apoyo y calidad de la democracia. Por ejemplo, de acuerdo al Latinobarómetro 2017, 84% de los uruguayos apoya el sistema democrático como la mejor forma de gobierno, lo que es el registro más alto de la región. Sin embargo, nuestro país cae abruptamente cuando se consideran medidas de representatividad política. Las elecciones de 2014 ubicaron a Uruguay en el puesto 96 de 193 países en cantidad de mujeres que integran los parlamentos nacionales.

Como explicación de esto se suele señalar que “a las mujeres no les interesa participar en política”. Parece oportuno preguntarse si hay diferencias significativas de participación entre hombres y mujeres.

El interés por participar

La Encuesta Mundial de Valores indaga sobre el nivel de interés que tienen los ciudadanos sobre la política. En lo que respecta a Uruguay, considerado 2010-2014, aquellas mujeres que señalaron estar “muy interesadas” en la política eran 5,5% de las encuestadas frente a el 9,7% de los hombres. Mientras tanto, 22,5% de las mujeres y 23,3% de los hombres respondieron estar “algo interesados”. En contraste, 47,9% de las mujeres y 39% de los hombres señalaron no estar del todo interesados.

La participación efectiva

De acuerdo a la publicación “Las mujeres en el parlamento en 2016: perspectiva anual”, realizada por la Unión Interparlamentaria, el promedio mundial de mujeres en los parlamentos aumentó de 22,6% a fines de 2015 a 23,3% a fines de 2016. Diez años atrás, en diciembre de 2006, las mujeres ocupaban 16,8% de los escaños parlamentarios en el mundo.

En el caso de Uruguay, actualmente hay 20 diputadas y 9 senadoras. Esto significa que hay 29 mujeres en 130 bancas parlamentarias, o sea que representan 22,3% del Parlamento. Este porcentaje está por debajo del promedio general de las Américas, en el que la media es que las mujeres representen 28,1% de las bancas parlamentarias.

¿Qué sucede con otros tipos de participación política? De acuerdo al estudio LAPOP 2014, 7,68% de las mujeres ha participado en una protesta y 92,32% no lo ha hecho. Estos guarismos son prácticamente idénticos en los hombres: 7,39% ha participado y 92,61% no lo ha hecho. El estudio también indaga sobre la participación en movimientos o partidos políticos. En esta parte, las diferencias entre mujeres y hombres tampoco son significativas. Mientras que 91,95% de las mujeres nunca participó en un movimiento o partido político, tampoco lo hizo 89,09% de los hombres.

¿Qué hay detrás?

Si bien Uruguay estuvo a la vanguardia a nivel latinoamericano y a la altura a nivel mundial en cuanto a la aprobación de la ley que permitía a las mujeres elegir y ser electas, según un estudio realizado por la politóloga Verónica Pérez, esto no se tradujo luego en participación efectiva de las mujeres. ¿Por qué sucedió esto? Su trabajo, titulado “Las mujeres uruguayas y la Representación Política. A 60 años de las Declaraciones Americana y Universal”, considera que uno de los principales factores explicativos para el caso uruguayo tiene que ver con la “demanda” de candidatas, en lo que entran en juego factores culturales e institucionales.

Entre estos últimos se destacan las propias características del sistema político uruguayo. De acuerdo al trabajo de Pérez, la interacción entre los partidos políticos y la “ingeniería electoral” (el sistema electoral, cómo se conforman las listas de candidatos, etcétera) son las variables con más incidencia en la participación femenina en el Parlamento. La autora concluye que los partidos actúan como filtros en la selección de candidatos y candidatas, lo que queda de manifiesto en la distribución de las mujeres en las listas electorales, en las que ocupan los peores lugares.

En definitiva, los bajos niveles de participación efectiva femenina en el ámbito político no tienen que ver con su interés o su preparación para ello, sino más bien con barreras intrínsecas del sistema político, tanto culturales como institucionales

“Las mujeres no acceden a cargos altos por falta de méritos”

En la sociedad está extendido el prejuicio de que la falta de mujeres en los cargos jerárquicos se da porque no cuentan con la formación necesaria para acceder a ellos. Una encuesta de opinión pública, realizada por la consultora Cifra a comienzos de este año, muestra que 59% opina que es más difícil para las mujeres conseguir un buen trabajo; sin embargo, 63% piensa que las mujeres y los hombres tienen las mismas oportunidades para acceder a una buena educación y 16% que es más fácil para las mujeres. Esto demuestra un reconocimiento público de que las mujeres uruguayas se enfrentan a ciertas barreras para acceder a un buen empleo, pero no tanto a la hora de recibir una educación de calidad. Entonces, ¿qué es lo que sucede?

La participación femenina en el mercado laboral uruguayo ha aumentado casi sostenidamente, acortando las brechas de tasas de actividad entre hombres y mujeres, aunque persiste aún una diferencia mayor a 15 puntos porcentuales entre unos y otros, según los datos de 2016 presentados por el Instituto Nacional de Estadística.

Si se mira la ocupación ocurre algo parecido. La tasa de empleo de los hombres en el Uruguay urbano de 1986 era de 68,2%, y para las mujeres de 35,9%, mientras que en los datos actualizados para 2016 la tasa de ocupación masculina se redujo a 67,1% y la femenina alcanzó 51,1%, lo que implicó un avance pero aún una inequidad significativa.

Por otro lado, la desocupación siempre afectó en mayor medida a las mujeres que a los varones. En el Uruguay urbano de 1986 la tasa de desempleo femenina era de 13,3%, mientras que la masculina de 7,9%. En tanto, en 2016 se reducen a 9,6% y 6,9%, respectivamente.

Pero este aumento de la participación también lleva consigo una inequidad en los empleos ocupados por mujeres. Si se mira la ocupación principal por sexo, el documento “El lugar de las mujeres uruguayas en la toma de decisiones”, elaborado por el Sistema de Información de Género del Ministerio de Desarrollo Social, muestra que es notorio que las mujeres predominan como trabajadoras de servicios o vendedoras, mientras que es muy bajo el porcentaje de mujeres que se desempeñan como directivas de empresas. Además, hubo un aumento de la participación de la mujer en la educación, especialmente a nivel terciario, donde las mujeres son mayoría. En el Censo de 2011 se recogió que 10,45% de las mujeres había cursado o estaba cursando un estudio universitario y 0,66% un estudio de posgrado, mientras que 8,63% de los hombres tenía como máximo estudio alcanzado el universitario y 0,51% el posgrado. En 2015, la matrícula universitaria estaba compuesto en 63% por mujeres.

Cuando se observa la oferta laboral según el máximo nivel educativo alcanzado, es notorio que en las mujeres empleadas hay una mayor proporción que cuenta con estudios universitarios que en el caso de los hombres. En ambos casos, la mayor proporción cuenta con secundaria alcanzada, pero en las mujeres les sigue universitaria y UTU, mientras que los hombres cuentan con UTU y primaria.

Por lo tanto, si bien es real la concepción de que las mujeres no están representadas en cargos jerárquicos, ya que ocupan apenas un tercio de las directivas de empresas, no parece comprobarse el hecho de que no lo hacen por una falta de méritos. Las mujeres asisten en mayor medida que los hombres a cursos terciarios y la oferta laboral femenina está compuesta por una mayor cantidad de mujeres con niveles educativos superiores que en los hombres.

* Estos artículos se trabajaron en un taller abierto organizado por Cívico y Cotidiano Mujer, llevado a cabo en Facultad de Ciencias Sociales el 13 de julio en el marco de IV Jornadas de Debate Feminista.