Catalunya

Original en catalán: http://cup.cat/noticia/carta-al-president-puigdemont

Carta de la CUP a  Puigdemont para exigirle que proclame ya la República Catalana

Resumen Latinoamericano, 13-10-2017  http://www.resumenlatinoamericano.org/

Muy Honorable Presidente

Generalitat de Catalunya, Sr. Carles Puigdemont y Casamajó

Desde la CUP-CC os queremos hacer oportunas algunas reflexiones en el entorno del requerimiento del gobierno español sobre la Declaración de Independencia y sobre su suspensión.

Decíamos en el Pleno del pasado día 10 de octubre que la CUP-CC (Candidatura de Unidad Popular-Llamamiento Constituyente) no somos un actor principal en la historia de nuestro país y, en cambio, sí que lo es la gente. La gente con mayúsculas, porque nosotros, cuando hablamos de gente, pensamos y nos referimos a los centenares de miles de personas que defendieron sus colegios frente la violencia que desplegó la ocupación militar y policial. A los centenares de personas que fueron golpeadas, heridas, humilladas y atemorizadas por la intervención brutal de la Policía Nacional y la Guardia Civil. La gente es, también, la que fue a votar porqué lo tenía previsto. La que votó SÍ y la que votó NO; pero también quien no lo hizo por miedo. La gente es la que se esfuerza en sobrevivir en la cotidianidad de la precariedad y la pobreza.

Hace mucho tiempo que nosotros hablamos del país roto que tenemos, de la necesidad de poner todos los recursos existentes, y de los que se podrían obtener redistribuyendo mejor la riqueza para hacer frente a la emergencia social. Por eso la gente es la que paró el país el pasado día 3 en una Huelga General masiva sin precedentes, una demasiado desbordante que salió a las calles a condenar la regresión alarmante de derechos y libertades.

La gente es el única estructura sólida que tiene este país a falta de apoyos explícitos a nivel internacional, a falta de un poderoso tejido productivo arraigado y con conciencia de país (a pesar de la honrosa y creciente excepción de la economía social y cooperativa), y a falta, igualmente, de riquezas naturales que nos podrían situar de una manera diferente en la geopolítica internacional. Nuestra fuerza es la gente y sus necesidades, la gente y sus esperanzas.

Y no podemos esperar apoyos explícitos si no nos mantenemos firmes en el objetivo de auto-determinarnos. Quizás hay quienes ahora se dan cuenta de que la cesión de sectores económicos estratégicos a manos privadas (la tónica durante demasiados años por parte de los que se decían soberanistas y, incluso, de izquierdas) no es la mejor opción para quien se quiere autogobernar. Quizás ahora sabemos qué hace demasiado tiempo que se habría tenido que trabajar por una Banca Pública, por un país recosido por la igualdad, y por un sector público fuerte y capaz de soportar las amenazas de un Estado español dispuesto, al parecer, a todo. Cuando hablamos de superar el régimen del 78 hablamos de superar los otros sub-regímenes del 78: también el régimen bancario del 78 –La Caixa, Banco Sabadell– el mismo que va bancarizar las cajas (verdad, Fainé?) que les hacían sombra.

Por estas razones, entre otros, era, y continúa siendo, tan necesaria la proclamación de la República. Porque es el mandato de los más de dos millones de personas que, a pesar de la ofensiva amenazadora, judicial y represiva del Estado, dijeron SÍ a la independencia. Más de dos millones de personas que ya somos República… Y es también necesaria para demostrar a todas aquellas que no son partidarios, o que no se posicionan, que la República abre las puertas a mayores consecuciones de derechos civiles, políticos, económicos y culturales.

La CUP-CC consideramos que el pasado día 10 de octubre perdimos una oportunidad, pero, sobre todo, y a la vista de la posición inmediata del Estado, no entenderemos que la respuesta al requerimiento del presidente Rajoy no se sitúe en los términos del mandato popular que usted asumió el pasado martes: el del respecto al ejercicio del derecho a la autodeterminación que se expresó en las sufridas urnas del pasado 1 de Octubre. Solamente sin más trabas a la proclamación de la República, seremos capaces de respetar lo que la mayoría expresó a las urnas. Sólo proclamando la república seremos capaces de situarnos como un actor dispuesto a tutelar los derechos civiles y políticos de la población todavía gravemente amenazados. Sólo con la república posibilitaremos generar esperanzas inexistentes al si del Estado español de las autonomías, no sólo para las catalanas del Principado, sino para el conjunto de los Países Catalanes y el resto de pueblos del Estado. Sólo así podremos hacer que la intervención de actores internacionales se haga a partir de que se nos reconozca como sujeto político.

Responder de otro modo al requerimiento del Presidente Rajoy supondría avalar todas y cada una de sus amenazas, su desprecio y su represión, y supondría volver al rodeo de la legalidad constitucional española con el cual la mayoría social resolvió romper. El Estado, su poder judicial, su poder militar y policial, pero, sobre todo, los partidos políticos que, en los últimos días, se han mostrado absolutamente contrarios a permitir el derecho a la autodeterminación, suman una mayoría reforzada al Congreso español y están dispuestos a seguir negándonos derechos y libertades, amparados en una Constitución española deslegitimada y sabiendo que tienen los poderes económicos y la UE (Unión Europea) a su lado.

Ciertamente, nosotros no tenemos grandes poderes económicos, ni la UE está dispuesta a admitir que el derecho a la autodeterminación es un derecho fundamental de los pueblos. Pero no es menos cierto que estar inmóviles ante sus amenazas, sus negaciones, y su autoridad, no nos permitirá existir como pueblo, no nos permitirá gobernarnos, y tampoco nos permitirá  avanzar en la consecución de más derechos y libertades. Si no perderlos. En definitiva, hacer lo que recomienda el poder (también con mayúsculas) no permitirá que la gente sea un actor principal en la historia de este país.

Nosotros creemos que la respuesta al requerimiento del gobierno español tiene que ser clara: si la mediación internacional nos conduce a tener que soportar el despliegue policial y militar, a llevarnos a tribunales con acusaciones gravísimas, que comporten altas penas de prisión y multas impagables; si la mediación toleró que hayan más de 900 personas heridas por querer simplemente votar y, a cambio, tan sólo pide en el Estado que abra una ponencia al Congreso para valorar la reforma de la Constitución española, sin ninguna garantía que esta genere nuevos marcos de respeto por los derechos civiles y políticos, también de las minorías; si es así, si la mediación internacional tiene que servir por muy poco, ya podemos dar por cerrada la esperanza en esta mediación internacional.

Si pretenden seguir aplicando, ahora ya con requisitos formales cumplidos, las previsiones del artículo 155 de la Constitución española, y nos quieren seguir amenazando y amordazando, que lo hagan con la República ya proclamada. Acaso, seguiremos sin apoyos de mercados y estados, seguiremos sin grandes riquezas naturales, y sin unos poderes económicos que nos apoyen, pero lo haremos con la gente y con sus esperanzas y con toda su dignidad.

13 de octubre 2017

Por la República catalana, la República de la gente!

Cordialmente,

Candidatura de Unidad Popular-Llamamiento Constituyente