Uruguay

Reestructura en Tienda Inglesa da “bocanada de aire” a dueños

En una asamblea, trabajadores afiliados al sindicato aprobaron una propuesta de quita de beneficios para evitar despidos

Maximiliano Montautti/Martín Tocar 

El Observador, 20-7-2017 http://www.elobservador.com.uy/

Ahora a bajarse los pantalones!”, gritó una mujer indignada, y otra voz femenina se alzó entre la multitud en respuesta.

“Los que nos están bajando el sueldo son los empresarios, no nosotros”, terció un joven, buscando aplacar los ánimos. Unos segundos antes, en una asamblea realizada este miércoles, los trabajadores afiliados al sindicato de Tienda Inglesa (Sitti) habían aprobado por 59% de los votos (543 a favor y 384 en contra) la propuesta realizada por la empresa, que pone fin a un debate que lleva varias semanas y ha evidenciado las diferencias en la interna del gremio.

El acuerdo, firmado horas más tarde en la Dirección Nacional de Trabajo (Dinatra), implica la renuncia a algunos beneficios a cambio de que se mantengan las fuentes de trabajo. Entre ellos, el más notorio es el recorte de una partida que compensaba el pago del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Hasta este momento, Tienda Inglesa otorga a los funcionarios una devolución por ese gravamen en base a la siguiente fórmula: si el monto del IRPF a descontar por mes es superior a 6%, la compañía reintegra la diferencia.

Hace meses, la compañía planteó que ya no podría brindar esa devolución, además de otros beneficios. Allí comenzó una negociación con el sindicato que en una primera instancia terminó con la firma de un preacuerdo el jueves 22 de junio. El documento marcaba que ese reintegro por IRPF ya no se otorgaría. Pero el lunes 26, una asamblea de trabajadores rechazó lo pactado y todo volvió a foja cero. (Véase Correspondencia de Prensa, 14-7-2017)

Luego de semanas de negociación las partes alcanzaron una nueva propuesta. En ella, Tienda Inglesa otorgará una indemnización por ese beneficio hasta en un máximo de 36 cuotas mensuales. Ese planteo fue el aprobado en la asamblea.

El acuerdo

La reestructura laboral que se había preacordado el jueves 22 de junio tenía un ahorro para Tienda Inglesa de US$ 6 millones. Ahora, con el nuevo plan la compañía deberá desembolsar una cifra que no estaba prevista por la indemnización del IRPF.

Fuentes vinculadas a la empresa dijeron a El Observador que el documento firmado este miércoles es una especie de “bocanada de aire” para la cadena de supermercados.

La nueva dirección de la compañía era consciente que ni siquiera el preacuerdo que luego cayó era la mejor solución para los costos salariales. Pero tanto ese documento como las otras propuestas manejadas eran opciones para comenzar a modificar los resultados negativos que la empresa tuvo en los últimos cinco años. La rentabilidad llegará con un mejor nivel de ventas y otros elementos que forman parte de la reestructura general que lleva adelante la compañía.

Por su parte, el dirigente del sindicato de Tienda Inglesa y de la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicio (Fuecys), Washington Beduchaud, dijo a El Observador que firmar “un mal acuerdo siempre es mejor que no tener un acuerdo”. La dirigencia sabía que la posibilidad de perder 1.000 puestos de trabajo si fracasaban las negociaciones estaba latente. “No quedo conforme; a ningún dirigente sindical le gusta firmar rebajas, pero se le da punto final a una etapa de incertidumbre”, señaló Beduchaud.

Además de la cláusula sobre el IRPF, el acuerdo también incluye otras modificaciones. Actualmente, los funcionarios cobran un bono de 20% en octubre y un aguinaldo extraordinario en diciembre.

El documento aprobado señaló que esos dos beneficios se abonarán “según laudo del sector más un 20% y en modalidad de dinero electrónico”. Eso genera una diferencia, ya que los trabajadores de Tienda Inglesa perciben salarios que están bastante por encima del laudo salarial pactado para los supermercados.

Otro de los puntos del acuerdo se refiere a viáticos para las cajeras. Las que efectivamente cumplen esa función continuarán cobrando un viático equivalente a cuatro boletos de ómnibus. Otras funcionarias que reciben el viático pero actualmente no son cajeras deberán optar entre volver a las cajas, percibir el beneficio en tickets alimentación o ser indemnizadas por dejar de cobrarlo.

Asamblea

La votación empezó con celeridad sobre las diez de la mañana, y ya llegando al mediodía, se pasó al conteo de los 945 votos. Al principio, a cada papeleta que anunciaba un voto por el “no” le sucedían aplausos y vitoreos, que se fueron diluyendo a medida que transcurrió el lento escrutinio.

Para el momento en que uno de los delegados se subió a una mesa a anunciar los números finales, ya nadie dudaba de la evidente victoria del “sí”.

Los trabajadores, sin importar lo que habían votado, se retiraron del gimnasio central del Club Atenas con la cabeza gacha, sabedores de que su situación laboral había cambiado desde que se anunció el resultado de la votación.

Henderson “era como un padre, te daba todo”

Más allá de las diferencias en cuanto a qué camino debían emprender, el diagnóstico que hacen los trabajadores es compartido: la empresa en la que prestan funciones ya no es lo que era. La suerte de la histórica cadena de supermercados dio un giro completo en octubre de 2016 cuando cambió de manos y pasó de la familia Henderson a un grupo inversor estadounidense liderado por Goldman Sachs, por unos US$ 120 millones. Desde entonces, la nueva dirección afrontó una reestructura para reacomodar la situación financiera y enderezar una situación empresarial complicada, en una cadena que tiene sus números en rojo desde 2012. Esa reestructura empezó con el despido de mandos altos y medios que ostentaban salarios elevados bajo la administración anterior, y posteriormente pasó a discutirse la situación del resto de la plantilla.

“El cambio fue rotundo. Desde el primer día llegaron a cortar cabezas”, dijo a El Observador Eugenia Suárez, trabajadora del área de panadería. La trabajadora admitió que quizás el hecho de nunca haber dejado los beneficios bajo firma les terminó jugando una mala pasada. “Este paro tendríamos que habérselo hecho a Henderson para que nos firmara los beneficios y no estaríamos acá. Eso nunca sucedió porque éramos muy fieles a la patronal”, afirmó. Esa fidelidad se perdió luego de la venta.

“Yo trabajo en atención al público y el cliente es el que más se queja. Que la tienda está horrible, que el ánimo es distinto”, añadió Suárez. Según Rodolfo Calvete, del área de informes, la frase más repetida es: “Esto con Henderson no pasaba”. Calvete dijo que el exdueño “era como un padre, te daba todo, vos atendías bien y no reclamabas porque el hombre respondía”.