Brasil

Entrevista al historiador Lincoln Secco

“El PT ya cumplió su ciclo en la historia de Brasil”

Gabriel Brito, Redacción

Correio da Cidadania, 10-7-2017 http://correiocidadania.com.br/

Traducción de Ernesto Herrera – Correspondencia de Prensa

Uno de los últimos hilos de esperanza de toda una generación de militantes, la llamada “au­to­crí­tica” del Partido de los Trabajadores, jamás ocurrirá. Fue ese el principal mensaje del 6º Con­greso del par­tido, re­a­li­zado en junio. En relación a esa cuestión, tanto como sobre la trayectoria política del petismo y su posicionamiento ante la crisis actual, Cor­reio da Ci­da­dania en­tre­vista al his­to­ri­ador Lin­coln Secco, autor del libro “La historia del PT”, fruto de su tesis de doctorado pu­bli­cado por Ateliê Edi­to­rial (2011).

-Cor­reio da Ci­da­dania: ¿Cómo recibió las principales definiciones del 6° Congreso del Partido de los Trabajadores? ¿Cómo se vio la pro­pa­lada au­to­crí­tica pe­tista simplemente fue para las calendas, cierto?

Lin­coln Secco: Fuera del poder como está, es esperable que haya una inclinación del PT a la izquierda. Las evaluaciones internas oscilarán entre el aplauso a las resoluciones que se contrapusieron al Colegio Electoral y apoyaron elecciones Directas, y el escepticismo, debido a la ausencia de una crítica de los errores de los gobiernos petistas. El problema es que no hay consenso sobre lo que criticar. ¿Serían los escándalos de corrupción? ¿La política económica de caída de los intereses de Dilma? Hay quien cree que el error del PT fue haberse radicalizado. Hay quien cree no fue lo suficientemente radical.

Los discursos de Lula serán un termómetro de aquí en más. Él jamás fue o será un radical, pero sabe cómo ninguno calibrar una opinión de acuerdo con la coyuntura. Él ha dado señales de que puede haber aprendido algo con la incapacidad de su gobierno en no haber confrontado a las empresas de comunicación, por ejemplo.

Además de eso, el PT, a pesar de no ser explícito al respecto, demostró que puede haber aprendido algo con el falso republicanismo que implementó.

-Cor­reio da Ci­da­dania: ¿Cómo el resto de la izquierda brasilera debería absorber ese congreso petista?

Lin­coln Secco: El PT es más que un partido de izquierda o centro-izquierda. Dejo esa definición para quien quisiera hacerla. Creo que su característica principal es ser un partido popular con todos los límites y virtudes que esa caracterización implica en Brasil. Él se constituyó como un espacio de construcción de identidad de un sector organizado de la clase trabajadora en los años 80. Con la aplicación de sus políticas sociales, su electorado se expandió en la plebe, para usar la expresión del cientista político Jessé de Souza. Ese electorado también se organiza, pero fuera de las agremiaciones de izquierda. Y se impone por el voto en el campo que el PT todavía predomina.

Cuando la dictadura destruyó a los partidos de la democracia racionada que regía ante de 1964, se creyó que ellos desaparecerían definitivamente. Pero la memoria histórica tiene otras formas que no están sólo en el conocimiento escolar del pasado, sino en la permanencia de sensibilidades, actitudes, esperanzas. Los segmentos sociales representados en los partido anteriores a 1964 se reorganizaron. Por eso la historia es fundamental para los que se proponen representarlos.

Después de la supuesta redemocratización, el sistema de partidos que funcionó hasta hoy, mu­tatis mu­tandis, el de la vieja UDN (hoy el PSDB), del PSD (hoy el PMDB) y el PTB (hoy el PT). Es obvio que esa comparación deja de lado contextos y personalidades diferentes. Lo que quiero decir es: Brasil ya tenía una sociedad civil más o menos organizada y, cuando superamos la dictadura militar, las clases volvieron a orientarse según algunas líneas de continuidad. El PT, es claro, difiere del PTB (1) porque surgió de abajo para arriba, pero caminó en el sentido de defender algún tipo de desarrollismo y la CLT (2) que antes criticaba.

Creo que aquella izquierda autónoma, que hace su trabajo de base en movimientos sociales, actúa en una frecuencia en que su postura en relación al PT es secundaria. Pero para la izquierda que es partidista y quiere sustituir al PT, creo que el camino es inviable, por causa de aquello que ya dije: antes que nada una izquierda tiene que ser popular. El PT sufrió una masacre mediática y real en las calles y en la urnas, pero volvió a ser la agremiación de mayor apoyo. ¿Por qué será? ¿Fue por mérito propio?. Fue porque él es un espacio de reconocimiento y encuentro de las sensibilidades populares, independientemente, hasta cierto punto, de la ideología.

Claro que eso puede cambiar y las clases su­bal­ternas buscarán otro espacio o simplemente se desarticularán por mucho tiempo.

-Cor­reio da Ci­da­dania: ¿Qué le parece el ascenso de Gleisi Hoff­mann a la presidencia del PT?

Lin­coln Secco: Fuera del hecho de ser la primera presidenta mujer de un gran partido, lo que no es poca cosa, pienso que ella representa un PT parlamentario y no de los movimientos sociales. Su contrincante, Lind­bergh Fa­rias, también es un parlamentario, sólo que tenía una postura más a la izquierda

-Cor­reio da Ci­da­dania: ¿Cómo analiza la postura del partido en la actual crisis política brasilera?

Lin­coln Secco: En ese que­sito, el gobierno Temer ayuda a todo el mundo que hace oposición a él. Se trata de una camarilla destituía de legitimidad y sin ningún apoyo popular, En el Nor­deste es casi cero el apoyo que tiene. Toda la izquierda hace lo que puede. Especialmente en el parlamento, aunque algunos diputados puedan preferir algún acuerdo espurio

-Cor­reio da Ci­da­dania: ¿Qué dice de la actitud del PT y de las centrales sindicales a él ligadas en la huelga, que dejó de ser general, el día 30 de junio? ¿Reafirma lo que dijo el año pasado, que el partido prefiere la desmovilización a las luchas, lo que también explica su resentimiento en cuanto a las manifestaciones de 2013?

Lin­coln Secco: Desde Marx sabemos que la socialdemocracia existe para armonizar y no para agudizar la lucha de clases. La radicalización de cualquier protesta no tendrá apoyo petista porque el partido es reformista y parlamentario y sólo presiona para negociar. El problema es que cuando estaba en el gobierno creyó que podía simplemente negociar, sin impulsar la movilización popular. Y ahora no es fácil movilizar trabajadores cunado la tasa de desempleo es tan alta. Cuando podía, el PT no quiso, Cuando quiere, ya no puede más.

Además de eso, una huelga general tiene un costo inclusive financiero, Entre la primera huelga exitosa, y la otra, mal organizada, estuvo el caso de las grabaciones de Temer. Eso disminuyó la capacidad del gobierno en aprobar las reformas, particularmente la Previsional, pero al mismo tiempo enfrió el ánimo de la población.

-Cor­reio da Ci­da­dania: ¿Con todo lo que discutimos aquí, reafirma su libro “La historia del PT”? ¿Hay una línea coherente que usted sintetiza de la trayectoria del partido en su obra?

Lin­coln Secco: El partido cumplió su ciclo en la historia de Brasil. Él no era socialista antes por causa del discurso, sino por causa de su forma: la de los núcleos de base. Hoy es un partido profesional en que los núcleos no tienen poder alguno. Pero esa historia todavía precisa ser investigada. Sospecho que las tendencias organizadas, de izquierda o moderadas, contribuyeron para neutralizar los núcleos porque nadie podía controlar un partido así. Eso no significa que el partido se acabó. Es un partido electoral volcado a las reformas.

Tenemos que criticar al PT no porque dejó de ser revolucionario, sino porque no fue suficientemente reformista. Hizo una importante obra social en el gobierno, sin duda, estimulando el ingreso y el consumo de los más pobres. Pero solamente mientras el crecimiento de las exportaciones de com­mo­di­ties garantizaba el incremento de los gastos sociales y simultáneamente un su­pe­rávit pri­mario.

Cuando eso se tornó imposible, el partido no se animó a apoyar una movilización para ir más allá del mercado interno de masas que había creado. Hubiera precisado intentar crear las bases de un Estado de Bienestar Social, reformar la estructura tributaria y tener como horizonte una mejor distribución de la renta.

-Cor­reio da Ci­da­dania: También en la referida entrevista, usted dijo que tenemos un gobierno que recuerda el final de mandato de Sarney, del cual absolutamente todos los sectores querían liberarse. ¿Es así que seguirá caminando el gobierno Temer? ¿Brasil aguanta 18 meses más en ese compás?

Lin­coln Secco: Nosotros vivimos una crisis tan grave que todo, absolutamente todo, se tornó imprevisible. Además de un gobierno mediocre, incapaz de conducir el Estado, carente de cualquier proyecto más allá de dilapidar todo y destruir derechos sociales, tenemos que pensar en la naturaleza del golpe de 2016. Porque el PMDB en el poder es sólo un accidente. La esencia está en una desestabilización creada por primera vez por el Par­tido da Toga, o sea, una parte del sistema judicial y de la Policía Federal que constituye una especia de partido con apoyo mediático.

Las Fuerzas Armadas tenían un proyecto an­ti­po­pular, sin embargo, na­ci­onal. Estos golpistas actuales no tienen ni siquiera la idea de nación en su horizonte. El mayor temor es que en una situación de desequilibrio en que los partidos en general están desmoralizados, surja una solución fascista como la de Bol­so­naro. (3)

Notas de Correspondencia de Prensa

1) Partido Trabalhista Brasileiro (PTB) fundado en Río de Janeiro el 15 de mayo de 1945 e inspirado en Getúlio Vargas, presidente de Brasil entre 1934 y 1945, y más tarde, entre 1951 y 1954, cuando se suicidó. Un partido definido como “populista”, contemporáneo del movimiento peronista en Argentina.

2) Consolidación de las Leyes de Trabajo. La CLT fue creada en 1943, bajo la presidencia de Getúlio Vargas, durante el período del “Estado Novo”.

3) Jair Bolsonaro, diputado del Partido Progresista (PP).