Venezuela

Leopoldo López troca “cárcel por casa”

La salida

La semiexcarcelación de Leopoldo López, lejos de calmar a la oposición, como era al parecer la intención del gobierno, la incitó a arreciar las protestas contra el oficialismo. Los muertos llegan a 93 en unos cien días.

Pablo Pozzolo

Brecha, 14-7-2017 http://brecha.com.uy/

Estaba detenido hacía casi tres años y medio y todavía tenía diez más para purgar, pero este fin de semana Leopoldo López, líder del partido de extrema derecha Voluntad Popular (VP), dejó de ser un “preso político” o un “político preso”, según la definición que se eligiera. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) decidió canjear “cárcel por casa” “por razones de salud”, y a partir del sábado 8 López cumple su sentencia a domicilio, lo mismo que sucedió con otros dos dirigentes opositores detenidos tras las protestas de 2014, que dejaron 43 muertos: Antonio Ledezma, ex alcalde metropolitano de Caracas, condenado por conspiración, y Daniel Ceballos, ex alcalde de San Cristóbal y alto dirigente de Voluntad Popular.(1)

Visto el estado físico de López (“perfecto”, según sus propios familiares), las razones de salud invocadas por el TSJ parecen no explicar realmente la medida de arresto domiciliario del líder de VP. No hay quien no la vea como destinada a bajar los decibeles de las tensiones con la oposición, a pocas semanas de la elección de 545 diputados a la asamblea constituyente, prevista para el domingo 30, y a menos aún del referéndum “salvaje” convocado por la oposición para el domingo 16 contra la constituyente.

Trueque

Las declaraciones de integrantes o allegados al gobierno no dejaron lugar a dudas. “El país amaneció con una noticia que es producto precisamente del diálogo, del esfuerzo sostenido que hacen el presidente y el Tribunal Supremo de Justicia (…) ha dado una medida a uno de los personajes que causaron una de las mayores desgracias en los últimos años”, comentó el mismo sábado 9 el ministro de Defensa, Víctor Padrino. Poco después, el propio presidente Nicolás Maduro declaró: “Ojalá esta decisión del TSJ sea entendida y el señor L L lance un mensaje de reconciliación y de paz, porque el país quiere paz”. Y el ex ministro Elías Jaua twiteó: “Acatamos la decisión del Tsj. Ojalá la Mesa de la Unidad Democrática (Mud, la coalición opositora) la asuma con madurez y paren la violencia”. Y terminó su mensaje de 130 caracteres con esta frase: “Un abrazo en Cristo a todas las víctimas de ‘La salida’”, aludiendo a la estrategia diseñada por López para forzar la partida de Maduro y que derivó en las violentas manifestaciones de 2014.

El trueque “cárcel por casa” estaba siendo negociado desde hacía un mes en la propia cárcel militar de Ramo Verde en reuniones entre López y los hermanos Delci y Jorge Rodríguez (ella ex canciller y él alcalde del municipio caraqueño de Libertador y frecuentemente considerado uno de los hombres fuertes del gobierno). Varios de esos encuentros tuvieron lugar en presencia del ex presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, que viene siendo un mediador habitual entre gobierno y oposición. En las negociaciones también participaron la esposa de “Leopoldo”, Lilian Tintori, uno de los principales referentes públicos actuales de la oposición por marido interpuesto, y el dirigente de VP Fredy Guevara. López se habría opuesto al canje si con él no eran liberados los otros “más de 400 presos políticos” que según la oposición hay actualmente en Venezuela. Pero terminó aceptando. Tintori negó, en cambio, que hubiera habido negociación. “La libertad no se negocia –dijo el lunes 10–. Fue una decisión unilateral de Maduro.”

Guarimbas

Desde Madrid, donde vive, Leopoldo López padre saludó la medida de la que se benefició su hijo como un gesto apaciguador (“Es un cambio de rumbo que significa mucho para todo el país”, dijo), pero no todos en la oposición reaccionaron de la misma manera. La Mud la leyó como una victoria y “un estímulo” para nuevas manifestaciones, a cien días del inicio de las protestas que han dejado hasta ahora 93 muertos. Apenas salió de la cárcel camino a su casa, con el puño en alto y envuelto en una bandera nacional, López dijo que seguirá “luchando”. “No estoy dispuesto a claudicar en mi lucha por la libertad de Venezuela, y si ello implica que deba volver a una celda en Ramo Verde, estoy dispuesto a hacerlo”, declaró, y convocó a los venezolanos a seguir presionando al gobierno para forzar su “salida”, en función de la estrategia que él mismo definió en 2014 y que ahora parece haber hecho suya el conjunto de la Mud. “Pueblo de Venezuela, que este avance, que este paso se convierta en mayor convicción, y en ese sentido reiteramos que mañana, a 100 días de la resistencia, volvemos a la calle”, dijo el líder opositor el domingo 9.

Dicho y hecho. El lunes salieron a la calle cientos de personas pidiendo la renuncia de Maduro y convocando a una participación masiva en el referéndum organizado para rechazar la asamblea constituyente convocada por el gobierno y sus políticas (las tres preguntas formuladas apenas disimulan el sentido de la consulta). Hubo barricadas, cortes de calles y pedreas. También ataques con bombas incendiarias a los motorizados de la Guardia Nacional Bolivariana. Y un nuevo muerto: un joven de 16 años. El “trancazo nacional” –así lo llamaron– duró unas diez horas. En la mañana del martes fue asesinado a su vez un candidato chavista a la Asamblea Nacional Constituyente. Un hombre se le acercó durante un acto de campaña en la ciudad de Maracay y le disparó a quemarropa.

“El domingo será el acto de desobediencia civil más importante de la historia de Venezuela”, se apresuró a afirmar Fredy Guevara. La oposición prevé que unos 10 millones de personas participen en la consulta, a la que sus partidos consideran vinculante, por más que el gobierno no la reconoce como válida. También la Iglesia respaldó la convocatoria al referéndum y el pedido al gobierno de que retire su llamado a una asamblea nacional constituyente. Una semana atrás, Diego Padrón, presidente de la Conferencia Episcopal, afirmó que en su país había una “dictadura militar”, y responsabilizó al Ejecutivo de la “escasez de alimentos y medicamentos” y de la “inseguridad” reinantes. Y por supuesto la consulta cuenta con el apoyo del secretario general de la Oea, Luis Almagro. Aquellos que participen pondrán sus papeletas en urnas colocadas en iglesias, centros culturales y sedes de organizaciones empresariales. La oposición apuesta a que haya incluso sectores del chavismo que convoquen, aunque sea sotto voce, a votar el domingo, o que por lo menos lo hagan algunos de sus dirigentes más críticos, imitando a Luisa Ortega, la fiscal que juró “defender con la vida” la Constitución bolivariana y hoy está fuertemente enfrentada al gobierno de Maduro, al punto de que la justicia le congeló las cuentas, decidió impedirle salir del país y puede llegar a destituirla de su cargo. Ortega se sigue definiendo de izquierda, pero dice que Maduro se ha apartado de los principios de la revolución bolivariana y se empeña en perpetuarse en el poder con artilugios “ilegales”, como la elección de una asamblea constituyente sin haber pasado previamente por una consulta al electorado para que determinara si estaba de acuerdo con esa convocatoria.

Mientras tanto, el chavismo ha lanzado una contraofensiva también en las calles, convocando a concentraciones de miles de personas. En una de ellas, Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro, llamó “irracionales” a los dirigentes de la oposición. “Se empeñan en cerrar las calles y hablan de democracia. Quienes no quieren la paz son los locos, los irracionales, los fascistas, un grupito muy pequeño, pero que hace mucho daño; la constituyente traerá paz”, afirmó.

Nota

1) En agosto de 2016 Ceballos volvió a la cárcel porque, según el gobierno, planeaba fugarse.