Brasil

Entrevista a la historiadora Virginia Fontes

“Diretas Yá son muy poco delante de nuestras necesidades”

Gabriel Brito, Redacción

Correio da Cidadania, 7-6-2017 http://correiocidadania.com.br/

Traducción de Ernesto Herrera – Correspondencia de Prensa

-Cor­reio da Ci­da­dania: ¿Cómo analiza la situación del gobierno Temer luego de que las delaciones de la JBS vinieron a desmoralizar de modo prácticamente irreversible su mandato, todavía más con el enjuiciamiento por el TSE (Tribunal Superior Electoral)? (1)

Vir­gínia Fontes: Es un gobierno que nació podrido y ahora hediendo cada día más. Creyeron en la capacidad de Temer de unificar a la banda en torno de la rapiña burguesa sobre los derechos de los trabajadores, con el fin de volcar sobre la clase trabajadora todo el costo de la crisis económica. Ahora, tal rapiña se alía de manera explícita al bloqueo de la Operación Lava Jato y cualquier investigación. Vale recordar que ésta última investigación, a partir de la denuncia de los propietarios de la JBS, es de la PRG, no del equipo de los investigadores y promotores de la Lava Jato.

El escenario es dantesco, de exposición completa de la descomposición de la política brasilera a través de este gobierno. El segundo punto importante es la increíble explicitación del absoluto servilismo del desgobierno Temer a los de arriba, asociado a una impactante prepotencia frente a la población.

Creo que él va a caer mismo, pero, encima de todo, ya no gobierna, independientemente de lo que ocurra.

-Cor­reio da Ci­da­dania: ¿Qué opina de las reacciones capitaneadas por el sindicalismo en Brasilia, el 24 de mayo, y la amplia izquierda en Río de Janeiro y en San Pablo en los últimos dos domingos?

Vir­gínia Fontes: La marcha a Brasilia mostró un interesante reagrupamiento de fuerzas de izquierda, con banderas que van más allá de aquellas más inmediatas. Las banderas petistas, por así decir, no dan cuenta de la complejidad del proceso de lo que precisamos adelante. Eso ya está claro,

Las direcciones no son homogéneas y es importante recordar la secuencia de ocupación de las escuelas el año pasado, enfrentamientos importantísimos contra el proyecto de la Escuela Sin Partido, que son formas de re-aprendizaje de lucha de la juventud, que venía muy al margen de la política y, en parte, todavía lo está. Entre otras cosas porque se ve limitada por entidades organizativas que más que re-educarse y formarse con esa juventud estaban utilizándola como masa de maniobra para hacer espectáculos, sin siquiera pensar en el papel de la universidad, por ejemplo.

La Reforma de la Previsión y el abuso que evidencia claramente el conjunto de lo que ya fue hecho. Hay un compromiso mayor en esas luchas. Y la truculencia contra tales manifestaciones es impactante, como quedó claro en Brasilia. Tiros de verdad, bombas lanzadas desde helicóptero, la Plaza de los Tres Poderes encharcada de gases…Una truculencia inadmisible. Apuestan al miedo de la población, pero eso puede tener un papel inverso.

En Río de Janeiro es otra barbaridad. La Policía Militar no actúa contra el black bloc, como se alega. Acciona contra el conjunto de la manifestación. Y no hace eso apenas durante el acto, ella persigue personas después del término. Entra en bares, persigue en la calle, elige personas aleatoriamente…Así estamos delante de una agudización de las luchas al mismo tiempo en que la violencia viene aumentando.

Diariamente, esta violencia incide sobre los barrios populares, o en la Cra­co­lândia de San Pablo (región sur de la ciudad). En las favelas cariocas, la situación se intensificó de manera impactante en los últimos meses, inclusive con el narcotráfico en guerra. Son varios los niños baleados este año.

Hay una escalada de tensiones y luchas. Es fundamental que tanto el sindicalismo como todas las formas or­ga­ni­za­tivas entren en esa lucha. Partidos, sindicatos, movimientos, todo.

-Cor­reio da Ci­da­dania: ¿Usted es a favor de las Directas Yá? ¿Cree que podrían generar buenos frutos?

Vir­gínia Fontes: Es un poco más complejo. Tenemos que tener una pauta mínima. Y es mínima mismo, pero debe decir lo que precisa ser dicho: Fuera Temer ahora, huelga general, Directas Yá y anulación de todos los actos y contrarreformas constitucionales realizadas por los congresistas mafiosos, que ahora son la mayoría. Aunque no todos los parlamentarios son corruptos, es bueno recordarlo.

Es una pauta mínima. ¿Resuelve? Seguramente, no. Pero abre esoacio para que otras formas de organización puedan emerger. El futuro dirá darán buenos frutos, pero los frutos podridos ya están ahí, comenzando por Temer, la imposición del im­pe­a­ch­ment y sus desdoblamientos en contrarreformas constitucionales, con todos los ataques a los derechos de los trabajadores.

La propia burguesía, como dijo en una entrevista José Antônio Mar­tins a Cor­reio da Cidadania, está devastando las condiciones de la gobernabilidad. Pero no basta que ellos la devasten. Es preciso que la gente construya un nuevo espacio. Superar los problemas legados por el PT exigirá procesos de lucha que permitan tal superación. Y realmente tendrá de ser por la vía popular. Es preciso tener claridad de que está en andamiento un gran ataque a la clase trabajadora: no basta reaccionar, es preciso contra-atacar.

-Cor­reio da Ci­da­dania: Las centrales sindicales se reunirán y divulgarán el encaminamiento respecto de la “movilización general el 20 de junio, con llamado de huelga general para el día 30”. ¿No es mucho baño-maría ante la crisis que vivimos?

Vir­gínia Fontes: Personalmente, tiendo a creer que sí. Se, también, que asegurar una huelga general exige reafirmar hilos entre dirección y base, que fueron muy descocidos en el período Lula, sea en las centrales históricas de izquierda o en la centrales que nacieron para capturar recursos y ventajas de procesos políticos, pero que cuentan con trabajadores.

Veo el ritmo lento, lo que puede sugerir debilidad. En­tre­tanto, un proceso interno de construcción, como esperamos, puede ser positivo. Me animo a creer que no se abrirá espacio para negociaciones de bastidores, así como espero que no se limiten al calendario de tramitación de las contrarreformas que el Congreso insiste en aprobar. La lucha se tornó más seria.

Es difícil evaluar la actitud de las centrales, más y más es urgente la huelga general

-Cor­reio da Ci­da­dania: ¿Ya que ustede mencionó la tesis del economista José Antônio Mar­tins, en el sentido de que la propia burguesía brasilera está profundizando la ingobernabilidad del país, cómo analiza este momento en términos estructurales?

Vir­gínia Fontes: En verdad, mi trabajo procura asociar la cuestión estructural con la cuestión política. La provocación de Martins va en la dirección cierta. En entrevista reciente al diario Valor, Claudia Sender, que está en la línea de sucesión de la Latam, dice exactamente eso: sus amigos le preguntan “¿por qué ustedes se dan tiro en el pié?” Y no es la única manifestación en ese sentido.

Tal cuadro evidencia que el golpe contra Dilma es resultado de circunstancias contradictorias, al envolver posiciones y situaciones diversas que generan un especie de bola empresarial-mediática-jurídica-parlamentaria, en torno a una camarilla parlamentaria.

Pero no vinieron juntos en el descorrer. A mi juicio, el grupo comandado por por Edu­ardo Cunha procuraba blindarse y preservar su camarilla, de prácticas chantajistas de la política con estrechas correlaciones empresariales. Esperaban que derribando a Dilma heredarían los puestos y conseguirían blindarse de la Lava Jato, y mantendrían sus ganancias, lo que no consiguieron.

Quien asumió el papel de ava­lista del bloqueo de la Lava Jato fue, directamente, Mi­chel Temer, lo que torna más complicada la situación. En paralelo, un extrema-derecha oportunista y completamente sin carácter -en el sentido no tener programa, proyecto o partido- pasó a recibir todavía más dineros empresariales, casos del MBL (Movimiento Brasil Libre), Revueltos Online, etc. Ella desenfoca el problema real, una crisis económica y una crisis política, hacia peleas mezquinas y entre grupúsculos que ni siquiera tienen repercusión nacional, pues es un problema más paulista y del sur que nacional. Un factor que bloquea una de las salidas burguesas, la de conciliar por lo alto, admitiendo una izquierda sometida al capital. Esta se desgastaría administrando la crisis, mientras las burguesías restauran una fuerza política organizada en este medio tiempo.

El conjunto de la burguesía, con sus diferencias internas y externas, controlaba todos los partidos. Ahora es evidente. La experiencia truculenta de tales burguesías las llevó a creer que bastaba ajustar conductas. Tomar un partido y quedar con el resto. Las únicas alternativas para unificar ese dispar conjunto burgués de Brasil -en el cual están empresas pequeñas, medias y grandes, multinacionales brasileras y extranjeras- eran la limitación de la Lava Jato, lo que no ocurrió, la devastación de las conquistas de los trabajadores, que está en curso, es la redistribución de los recursos públicos por lo alto. Esa distribución causa nuevas tensiones entre los sectores burgueses, ahora desprovistos de legitimidad política. Como se observa, profundamente antidemocrático.

Ellas también hallaron que podían profundizar la influencia directa sobre los tres poderes, a partir de la compra y de la truculencia. La práctica de la autocracia está ge­ne­ra­li­zada. De cierta forma, la experiencia de la dictadura militar todavía está viva para muchos de los actuales protagonistas. Y ser truculenta con los trabajadores nunca fue un problema para la burguesía.

A eso se suma el agronegocio y su peso creciente. Este tiene una historia de organización económica y política de resolver las cosas a balazos. Acabamos de ver el asesinato de 10 campesinos en Pará, por intermedio de la policía. Asistimos a un conjunto de violencias directas (contra manifestaciones, estudiantes, drogados, racismos, sexismos, etc.) y parlamentarios (contra los trabajadores) que seguramente aumentarán el conjunto de tensiones.

-Cor­reio da Ci­da­dania: De modo que continúa vigente su tesis de que el im­pe­a­ch­ment fue aprobado por la fracciones del gran capital brasilero aunque no hubiese tanta convicción de su necesidad.

Vir­gínia Fontes: Diría que las tensiones entre sectores, fracciones y escalas del capital estaban bastante explícitas. Muchos se volcaron hacia una multi-nacionalización acelerada. Y tal tensión, de escala, no está resuelta. En una de las elecciones conjuntas FIESP-CIESP, cuando el Skaf ga­nó, el representante de la FIESP dijo: “de la FIESP puede ganar quien fuera, porque tiene 80% de los empresarios, pero nosotros de la CIESP tenemos 80% del capital”. Eso hace cerca de 10 años. Es difícil hacer un seguimiento, pues las posiciones del gran capital se deslocalizan, no quedan permanentemente acopladas a una institución, sobre todo aquellas derivadas del sistema corporativo brasilero, como sindicatos y federaciones.

Podemos ver un tensión inter-escala, en la cual son más golpeados los empresarios de escala multinacional. Priemero el Eike, después Ode­brecht, OAS, ahora JBS… Una de las cosas interesantes en aquel lema de la FIESP, “no vamos a pagar el pato”, me pareció la demostración de una burguesía media y grande contra la megaburguesía. En momento de la crisis ellas se unifican ¿pero en torno de qué? Del robo de todos los derechos y del rebajamiento del valor de la fuerza de trabajo. Y también de la apropiación, de forma más o menos directa, del fondo público.

Pero es imposible dividir el botín igualmente. Basta leer Valor regularmente para ver que ellos están denunciando unos a otros por cuenta de beneficios mayores o menores. En cuanto eso, todos juntos, principalmente en los editoriales del diario, refuerzan la discusión de las contrarreformas como condición última, completamente histérica, del curso del país. El debate entre ellos no es público y los eventos burgueses son cada vez más cerrados, los sitios de algunas grandes de las grandes entidades patronales retiran los documentos del aire y otros ni siquiera se publican. Ese procedimiento también expresa tensiones.

Algunos dicen que el golpe es pro-Estados Unidos o contra los BRICS. Es difícil tener claridad, hasta porque hubo un error estratégico: esos golpistas apostaron en la victoria de Hilary, no de Trump. La opción para el megacapital era un izquierda subordinada. Al atacar al PT de manera abierta y abrir espacio para una extrema-derecha sin siquiera organicidad partidaria, abrieron un escenario dantesco.

Ellos tenían todos los partidos. Hoy, ningún partido burgués, y tampoco el PT, tienen alguna capacidad de presentar un proyecto político para el conjunto de la burguesía. El acuerdo de interrumpir la Lava Jato para salvar a la banda corrupta solo hizo profundizar la crisis política y económica.

Es preciso agregar que, cuando hablamos de Estados Unidos y BRICS, la discusión es más compleja. Lo que ocurre en el escenario internacional es el crecimiento de las tensiones interimperialistas. Y en el medio de esas tensiones avanza la propia crisis del orden político global. La elección de Macron en Francia es muy característica, con el derrumbe de los partidos tradicionales y construcción de nuevos. Otro ejemplo: el liderazgo político inglés que encaminó el Brexit no lo deseaba.

Hay una desorganización de las estructuras partidarias que sustentaban la dominación burguesa. Trump es otro caso: las grandes elites del imperialismo norteamericano perdieron con su elección, y ellas constituían el es­ta­blish­ment que conducía el imperialismo. No perdieron el hilo con el capital, claro, pero están reacomodándose, evidenciando grandes tensiones interburguesas e interimperialistas, lo bastante para preocuparnos.

En tal contexto, la burguesía brasilera apostó en tener un asa pro­tec­tora es­ta­du­ni­dense, pero perdió y ahora precisa reciclarse. Temer y su bando ya fueron a los Estados Unidos a demostrar que reculan de la disputa de posiciones subalternas con pretensiones capital-imperialistas, para la posición tradicional de rastrero subalterno.

-Cor­reio da Ci­da­dania: Usted se pronunció al respecto de las disputas dis­putas in­ter­ca­pi­ta­listas de las distintas burguesías brasileras, cuyos contenidos regionales están también en su análisis, lo que explicaría el ascenso del PMDB, más astuto que el PSDB, al gobierno federal, en tanto los demás partidos se han ahogado por errores propios. ¿Cuáles burguesías regionales estarían en ventaja ahora y que apuntarían para los próximos tiempos?

Vir­gínia Fontes: La crisis fue la conjugación de muchos factores, y apenas por causa del superajuste. Caminos dispares que resultaron en el im­pe­a­ch­ment y profundizaron la crisis económica y política. Había dos partidos realmente nacionales. El PT quedó destrozado. Ahora el PMDB conoce el derrumbe. Sergio Ca­bral está en la cárcel, por ejemplo. El PSDB también está en la mira, con los descalabros de Aécio Neves y o­tros.

No es visible quien queda con ventaja en las disputas nacionales. Tenemos varios analistas que intentan comprender los sectores, grupos, si los rentitas o no, e intento correlacionar sectores y escalas de capital con las entidades burguesas sin fines de lucro que tienen objetivos directamente políticos. No son partidos, pero pretenden definir política pública, acompañar y controlarla, formar generaciones adecuadas para su forma de extracción de valor. Ese cruzamiento es razonablemente complejo.

Cuál de ellas llevará ventaja, no está todavía claro, pero raramente los más concentrados pierden…Parece – y solo parece- haber cierto agotamiento político de San Pablo en la capacidad de formulación para el conjunto de las burguesías. No una emergencia pública de alguna entidad o región para tamaña capacitación. La pelea todavía tiene un peso muy grande de San Pablo, indiscutible en el conjunto del país. Los más afectados están fuera del estado, como los citados anteriormente, aunque no haya garantía de que sea resultado de la propia situación burguesa. Pero muestra que el eje de algunas grandes burguesías no estaba directamente vinculado a San pablo, incluso si tuviesen relación, como la JBS y su Banco Original, dirigido por Hen­rique Mei­relles.

La segunda cosa importante es el enorme aparato de entidades sin fines de lucro, montado por la burguesía desde la pos-constituyente y que no ha sido desactivado. Está silencioso, pero tiene posibilidades de actuar de otras maneras. Esa situación exige atención, aunque no sea inmediatamente legible. Tales entidades, que son muchas –centros, fundaciones, institutos empresariales, movimientos como Todos Por la Educación, entre otros- están actuando por dentro del Estado.

Quien asumió ahora el BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) Paulo Ra­bello de Castro, era di­ri­gente de una entidad sin fines de lucro llamada CEDES (Cá­mara de Es­tudios y De­bates Económicos y So­ciales), tor­nada Ins­ti­tuto Atlán­tico a partir de los años 90 cuyo objetivo era/es formular políticas públicas para el capital. No solo académicos, estudiosos, y si gente completamente ligada al aparato burgués, incluso aquellas entidades menores. Las mayores entidades no están asumiendo posiciones claras en el momento, aunque el IEDI (IEDI (Ins­ti­tuto de Es­tudios del Desarrollo Industrial) vengase quejando de la representación oficial, corporativa. Por eso no podemos responder quien está en ventaja.

Vale mencionar que si tomamos la lista de las multinacionales brasileras, la gran mayoría no está tocada. Una de ellas en especial, la Gerdau. La Natura es otra en silencio. Y la Gerdau estuvo directamente involucrada en el gobierno Dilma, hizo parte del Consejo de Desarrollo Económico y Social de los dos gobiernos Lula y anima una enorme cantidad de entidades sin fines de lucro, en especial en el Sur, donde tiene una escuela de formación de cuadros para formar herederos empresarios.

Ahora vemos un globo de ensayo para que Tasso Je­reis­sati as­uma. ¿Quién es él? Es hijo de la gran burguesía nordestina, hermano del propietario de la OI, burguesía impulsada por Fernando Henrique Cardoso en las privatizaciones de los años 90. La familia está en la OI, que debe millones, es al frente del grupo Igua­temi, que ad­mi­nistra shop­pings. No está claro quién gana o pierde, de manera general la crisis está empeorando para todos ellos. En cuanto más profundizan sus políticas, como dice Martins, más profundizan la crisis.

-Cor­reio da Ci­da­dania: ¿Por qué no se consigue dar el tiro de gracia a un gobierno tan inepto, inclusive desde el punto de vista de quién lo apoyó, que no cuenta con índices de aprobación? ¿Incluso entre sectores pro­gre­sistas, que enarbolan banderas de los años 80, seria señal inequí­voca de un limbo his­tó­rico del cual se demorará “una o dos décadas para salir”, como ana­lizó el fi­ló­sofo Paulo Arantes?

Vir­gínia Fontes: Ciertamente. Por eso hice cuestión de mencionar una pauta mínima, pues así quedamos más allá de los años 80. Es una pauta mínima actual, no una pauta máxima.

Sin dudas, ese limbo histórico se debe referir al período PT y lo que deshizo en las formas de auto-or­ga­ni­zación po­pular, de los trabajadores y de la preparación para el enfrentamiento de las condiciones actuales. Desde el punto de vista de la izquierda, precisamos de aire de largo plazo para superar, y no meramente repetir, el impasse al cual fuimos conducidos por el gobierno de conciliación de clase del PT. Las propias bases sociales que permitieron las victorias electorales de Lula y Dilma fueron desarticuladas. Tal proceso es largo y doloroso.

El problema del PT no es sólo la corrupción, hasta porque ese es un asunto generalizado. El gran problema del PT es la devastación que promovió en su propia base electoral, sin barrer la criminalización de los movimientos sociales o la barbarie cotidiana. Profundizó y desarmó los hilos de conexión entre direcciones sindicales y bases, sin considerar las nuevas formas de vida de los trabajadores.

Tenemos una nueva generación de trabajadores que no disfruta de derechos y, peor, no se asume como trabajadores, tampoco es tratada como tal. La bandera de Directas Yá es muy simplista, no nos cabe más. Precisamos más, desarmar el cerco que está colocado y abrir espacios para la construcción de algo que va más allá. Repito: la pauta mínima. Fuera Temer, huelga general, Directas Generales Yá, y anulación de todos los actos y contrarreformas ilegítimas.

Mi posición es por la socialización de la existencia y la lucha socialista exige que se diga la verdad. Lo que vemos es una onda de truculencia y una devastación sobre los derechos de los trabajadores. Precisamos luchar contra ambos. Y luchar contra ambos parece retornarnos a la dictadura. Tanto por la truculencia como por la reducción de derechos laborales, de modo que luchamos como si estuviésemos 30 años atrás. Pero no estamos 30 años atrás.

Tenemos que tener claro que el capitalismo hoy en Brasil envuelve al país como un todo, la masa de trabajadores es muy mayor y más compleja y las condiciones a partir de las cuales podemos trabar nuevas luchas seguramente son otras. Precisamos superar el tiempo de pasividad y la suposición de que es posible hacer cosas como si la burguesía pudiese estar de nuestro lado. Parece que está definitivamente claro cual es el lugar de la burguesía brasilera.

.Nota de Correspondencia de Prensa

1) Finalmente, el Tribunal Superior Electoral dictaminó (viernes 9 de junio) que no hay pruebas concretas de que las donaciones a la campaña de Rousseff-Temer tuviesen un origen ilegal. La Justicia electoral absolvió, con una ajustada votación, a Dilma Rousseff y Michel Temer de las supuestas irregularidades denunciadas en la campaña que compartieron en 2014, con lo que mantuvo en su puesto al actual presidente brasileño. Aunque el juez Herman Benjamin, instructor del proceso en el Tribunal Superior Electoral (TSE), consideró “comprobado” que esa campaña se financió con dinero de la corrupción, sólo dos de los otros seis miembros de la corte lo respaldaron y los cuatro restantes formaron la mayoría que acabó exculpando a Rousseff y Temer. “No hay pruebas concretas, sino hilaciones”, dijo el magistrado Napoleao Maia, quien abrió la línea divergente a la opinión del instructor, que fue seguida por Admar Gonzaga y Tarcísio Vieira, dos jueces nombrados para esa corte por Temer en los últimos meses en función de sus atribuciones presidenciales y para cubrir vacantes. El voto decisivo lo pronunció Gilmar Mendes, miembro del Supremo y presidente del tribunal electoral, quien mantiene una muy estrecha relación con Temer y declaró que “una corte no puede ser usada para resolver una crisis política”, en alusión a la fuerte presión por la renuncia del gobernante generada por otras sospechas de corrupción. Uno de los puntos fundamentales de esa investigación fue el rol en esa trama del grupo Odebrecht, que confesó haber donado para esa campaña 150 millones de reales (U$S 45 millones) obtenidos con contratos amañados con la petrolera estatal y que en realidad disimulaban los sobornos pagados por eso. Sin embargo, los abogados de Temer y Rousseff pidieron la nulidad de esas pruebas, pues fueron introducidas durante el proceso y no constaban en la acusación inicial, por lo cual afirmaron que su utilización “violaría” el derecho a la amplia defensa. Esa tesis fue aceptada por los cuatro magistrados que rechazaron las acusaciones, lo cual restó fuerza a la acusación e impidió una sentencia condenatoria que habría desalojado a Temer del poder que asumió el año pasado, después de que Rousseff fue destituida por irregulares manejos de los presupuestos. Con esta decisión del Tribunal Electoral, Temer elimina uno de los frentes judiciales que tiene abiertos y pasa a enfrentar otro no menos complicado en la Corte Suprema, que ha iniciado una investigación en su contra por los supuestos delitos de corrupción pasiva, obstrucción a la Justicia y asociación ilícita. Esas sospechas se fundamentan en confesiones de directores del grupo JBS, que han declarado a la Justicia que sobornan a Temer desde 2010 y han entregado unos audios que comprometen la situación del mandatario.