Venezuela

Crónica y Testimonios

El Hospital de los Niños

Flaviana Sandoval y Gabriel Méndez                                                                    

PRODAVINCI, 4-5-2017 http://prodavinci.com/

La escasez de medicamentos, el deterioro de la infraestructura de los centros de salud pública, la falta de profesionales en el área de la prestación de servicios y las fallas en las tecnologías de diagnóstico a nivel nacional, dibujan un cuadro lúgubre para millones de venezolanos cuyo derecho a la salud se ve vulnerado a diario. La Federación Farmacéutica de Venezuela ha alertado sobre una escasez de medicamentos básicos que se ubica en 80% a nivel nacional, mientras que la organización Red de Médicos por la Salud, en su Encuesta Nacional de Hospitales 2016, contabilizó un 81% de  fallas en el suministro de material médico-quirúrgico en los hospitales públicos del país.

Los médicos que trabajan en estos centros de salud denuncian las dificultades y carencias que enfrentan para atender a los pacientes y alertan sobre cómo aumenta el índice de morbilidad en procedimientos que no se consideran de alto riesgo, porque el sistema de salud no está en capacidad de atender los casos más simples en los tiempos necesarios y con un servicio de calidad. El caso más emblemático de este impacto en la población infantil es el Hospital J.M de los Ríos, el centro pediátrico más grande e importante de Venezuela. Después de haber sido un modelo en América Latina, hoy presenta severas deficiencias que contradicen la obligación que tiene el Estado de garantizar el derecho a la salud.

“El Hospital de Niños J.M de los Ríos fue inaugurado en 1958, con siete servicios de atención y hospitalización pediátrica en diversas áreas, 420 camas clínicas y un promedio de 30 pacientes pediátricos hospitalizados por cada servicio. 58 años después, la realidad es completamente diferente: ahora hay sólo 120 camas operativas (apenas un 30% de la cantidad original), y capacidad para hospitalizar entre 8 y 9 pacientes por cada servicio.

De los siete servicios de atención que existían inicialmente, solo cuatro siguen funcionando y están dispersos por todo el hospital, en áreas que no reúnen las condiciones mínimas para brindar una atención de calidad a los pacientes. Los otros tres tuvieron que cerrar por problemas de infraestructura, filtraciones, botes de agua, o como lo describe el doctor Urbina al referirse al antiguo servicio de Medicina 7: “porque el pupú corre por las paredes”.

Medicina 7 solía ser un área de hospitalización en el cuarto piso de la torre central del hospital. Ahora, después de un bote de aguas negras que nunca se reparó, es un cementerio de camas. El piso completo está abandonado: cuartos y cuartos llenos de camas viejas, camillas oxidadas, muebles rotos, todo apilado”.

Foto-Reportaje

Crónica

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Testimonios

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