Brasil

#28 de abril

Primeras conclusiones de la Huelga General

Esquerda Online, editorial, 28-4-2017 http://esquerdaonline.com.br/

Traducción de Ernesto Herrera – Correspondencia de Prensa

En el momento en que cerramos este editorial, todavía están ocurriendo actos en algunas ciudades importantes del país, inclusive San Pablo, donde la manifestación convocada en el Largo da Batata se dirige a la casa de Michel Temer, en el no Alto de Pinheiros, zona aristocrática de la ciudad. Las informaciones todavía son desconcentradas, y será necesario algún tiempo hasta que sea hecha una contabilidad precisa del movimiento. De cualquier manera, es evidente que la Huelga General de hoy fue un enorme éxito, un hecho decisivo en la coyuntura nacional, una importante demostración de fuerza de la clase trabajadora y de su potencial de resistencia.

Una victoria, garantizada por la unidad

Desde la madrugada, los movimientos sociales organizados comenzaron a para las empresas y vías más importantes en cada región. Además de las centrales y sindicatos, tuvieron un papel destacado los movimientos populares, indígenas, estudiantiles y de combate a las opresiones. La causa común de la lucha contra la reforma previsional permitió una unidad que hace tiempos no se veía en los movimientos sociales. Viejos militantes que no se veían hace mucho tiempo, divididos también por las diferencias políticas del pasado, se reencontraron en los piquetes y en las barricadas, enfrentaron juntos la represión, marcharon hombro a hombro, y garantizaron con eso la enorme victoria del día de hoy. La Huelga General sólo fue posible, entre otras cosas, porque hubo unidad entre centrales y organizaciones que hasta poco tiempo atrás ni siquiera conversaban entre sí, una unidad construida con mucha dificultad, desde la base.

El papel de los medios

Del otro lado de la barricada, nuestros enemigos hicieron de todo para esconder el movimiento, y cuando eso se hizo simplemente imposible, debido a la fuerza de la paralización, trataron de intentar desmoralizar la lucha. La cobertura mediática fue absolutamente vergonzosa, y demostró el verdadero carácter de la prensa oficial en Brasil. Hasta más o menos la mitad de la mañana, se negaban a usar la palabra “huelga”, y mucho menos la expresión “huelga general”. Para la prensa tradicional, todo no pasaba de “un día de protestas”, “organizado por sindicalistas”, que estaba trancando mucho el tránsito, pero que acabaría a la brevedad, y todo, volvería a la normalidad. Fatal engaño…

La fuerza de la Huelga General

La Huelga General no apenas se impuso como hecho de la realidad (obligando a la prensa corporativa a reconocerla) sino que conquistó el apoyo y la simpatía de la mayoría de la población. Diferente de los días anteriores (que ya habían sido victoriosos, como el 15 de marzo), esta vez las paralizaciones fueron mucho más allá de los funcionarios públicos y de los sectores más tradicionales del movimiento sindical. Entraron con fuerza en la Huelga General sectores privados de peso, como los transportes (interestatales, metroviarios, aviación), construcción civil, comercios, metalúrgicos, bancarios (bancos públicos y privados), correos, obreros fabriles en general y muchos otros.

Naturalmente, la paralización de los transportes y el bloqueo de las rutas permitió a una serie de sectores no organizados participar también de la Huelga Genera, aunque bajo el disfraz de la demora o ausentismo involuntario al trabajo. El hecho es que las personas no fueron a trabajar, y la Huelga General, la primera desde 1989, fue una gran victoria de la clase trabajadora y una derrota simétrica del gobierno y de la elites.

Las provocaciones y el desprecio de los gobiernos

El gobierno y sus representantes desconsideraron el movimiento todo lo que pudieron, pero al final se rompieron la cara. La iniciativa de João Dória, alcalde de San Pablo, de pagarle Uber y taxi a los funcionarios de la alcaldía para que concurrieran a trabajar se volvió una broma, después que el link que permitía el viaje gratuito copó internet, con la recomendación de que se usase para llegar a las manifestaciones. Otro gobernantes fueron todavía más lejos para intentar impedir el movimiento, como Paulo Mathias, vice-alcalde de Pinheiros, en San Pablo, que, cometió el crimen de asedio moral al obligar a los funcionarios de sub-alcaldía a dormir en el trabajo para no faltar el otro día. Al final, nada de eso sirvió, y la paralización se impuso en todo el país

La represión policial

Como todas las tentativas de engañar a los trabajadores y a forzarlos a trabajar fallaron, los gobiernos apelaron al viejo expediente de la represión policial. Mientras cerramos esta nota, solamente en San Pablo, 21 personas se encuentran detenidas en distintas comisarías, siendo que 6 de ellas (activistas de Movimiento de los Trabajadores Sin Techo) están amenazadas de ser juzgadas por asociación criminal. La represión en Río de Janeiro también fue brutal, mucho más allá de lo que es costumbre de la Policía Militar de Río de Janeiro. Pero incluso la represión, no impidió las bellas manifestaciones que vimos a lo largo del día. En muchos lugares, los manifestantes adoptaron la táctica de avanzar-recular-dispersarse-reagruparse en pequeños contingentes, para confundir a la policía y dispersar sus fuerzas. Cuando una pequeña manifestación era reprimida o una barricada era destruida en un punto de la ciudad, otra surgía en otro punto. Nuestros enemigos aprenden: nosotros también aprendemos…

Una nueva esperanza

Además de contar con el apoyo de la mayoría de la población, esta Huelga General parece haber provocado un verdadero sentimiento de solidaridad y empatía en todos los que de alguna forma se sienten atacados por el gobierno Temer. En la TV no faltaron crónicas en vivo con la población gritando “golpista” a los reporteros de la Globo, o con algún trabajador o trabajadora declarando que la huelga obstaculizaba, pero era “una buena causa”. Al final de cuentas, es ese sentimiento que hace que las grandes transformaciones sociales sean posibles: cuando los desempleados, micro-empresarios, pobres, autónomos y trabajadores no organizados se sienten inspirados, motivados o empujados por los movimiento social organizado, cosas increíbles puede acontecer.

En resumen, se trata de eso: de que los trabajadores organizados lideren e inspiren al conjunto de los explotados y oprimidos. Cuando la clase trabajadora se presenta a la nación como una fuerza social cohesionada, decidida y combativa, hasta los corazones más cansados son capaces de inflamarse nuevamente de esperanza. Hoy fue así. La clase trabajadora brasilera no hace todo lo que puede. Pero esa es la buena noticia. Apenas ella mueve un dedo, Brasil tiembla. La onda de choque se hizo sentir en los palacios, salas de redacción y estudios de TV. ¿Lo qué será capaz de hacer cuando despierte?

El mundo dio tantas vueltas, se inventaron tantas bobadas, pero al final se reveló nuevamente la verdad pura y simple de que el poder hacer girar la economía es el poder más importante en la sociedad. Y este poder lo tienen la clase trabajadora y sus aliados: los oprimidos y explotados de la ciudad y del campo.

Mientras escribimos este texto, oímos una vez más decir a un comentarista de la CBN que no hubo Huelga General en el país. ¡Es impresionante! ¿La Globo está desde la 5 de la mañana con todos sus reporteros cubriendo qué cosa entonces?

Ellos callan. Nosotros gritamos: ¡hubo Huelga General en Brasil! ¡Que venga la próxima! ¡Es derrotar la reforma de la Previsión y la Laboral!